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El Blog de Dirty: Costa Azul y Norte de Italia.

Guía de Viajes

Portofino - Florencia

10.13.2006



Decimos madrugar y volver a Portofino para dar una vuelta por la localidad y conocerla a fondo. La idea es coger posteriormente la autopista en Rapallo para tomar dirección Florencia con las escalas que hemos planeado.

Madrugar para ver Portofino es una buena idea por dos razones. La principal el aparcamiento y la segunda el evitar las aglomeraciones, que se perciben en mayor medida en una localidad tan pequeña. Lo del aparcamiento es el inconveniente generalizado de toda esta zona turística y en este caso todavía más porque casi no hay plazas. Las pocas que hay están reservadas para residentes así que no queda más remedio que dejarlo en el único parking, a la entrada de Portofino. Para hacerse una idea, en su momento dos horas de aparcamiento nos costó nueve euros.

Tras dejar obligatoriamente el coche en el aparcamiento se entra por la calle principal, que tampoco es demasiado ancha, donde se encuentran la totalidad de las tiendas de firmas de moda más importantes y exclusivas, con el toque pintoresco de ser pequeños locales en lugar de las megatiendas que estamos acostumbrados a ver en las ciudades importantes.

Esta calle desemboca en una plazuela frente al embarcadero, que es exactamente el mismo que se puede ver en cualquier población pesquera. La prolongación del embarcadero hace las veces de puerto pero su pequeño tamaño no permite fondear un número elevado de embarcaciones. No obstante, las pocas que había ese día eran impresionantes.

El recorrido por el puerto y aledaños se hace rápido porque a no ser que se quiera curiosear en las tiendas no hay mucho que ver porque es realmente pequeño. Así que tras dar una vuelta decidimos dar un paseo hasta el faro y de paso visitar el Castello Brown (entrada 3,50 euros). Más información en www.portofinoevents.com.

El camino al faro es un sendero en cuesta que deja a un lado Portofino y se dirige hasta la punta de la ensenada que protege al pueblo y que culmina en un faro. El trayecto es muy agradable, transcurriendo rodeado de árboles y salpicado por las mansiones que pueblan toda esta zona.

En lo alto del sendero se encuentra el Castello, visita que merece la pena hacer simplemente por las fotos que se pueden obtener desde sus murallas ya que las vistas son realmente preciosas. De ahí al faro todavía queda una tirada pero se hace sin dificultad porque a partir del Castello el recorrido no tiene desniveles.

Desde el faro emprendemos el camino de regreso y después de tres horas de visita nos ponemos en camino otra vez haciendo una breve parada en Santa Margherita. Breve porque antes de llegar a Florencia aún tenemos previstas varias paradas.

Después de tomar la autopista la siguiente parada es Viareggio, que de algún modo es la playa de la Toscana. Es la localidad de veraneo más mportante de la zona y como tal su interés cultural es reducido. Destacan las construcciones de principios de siglo, vestigio de la época de mayor esplendor de la localidad, que aun se conservan hoy y la disposición urbanística que la hacen cómoda para el tráfico a pesar de su tamaño.

Desafortunadamente el litoral compuesto por una larga franja de playa es de uso privado y las calles se encuentran bastante descuidadas; en mayor medida si se va accediendo a las calles traseras. En definitiva es una escala totalmente obviable.

Nuestra siguiente escala en el día de hoy es Pisa, a donde llegamos ya para comer. Desde Viareggio el trayecto es corto y por autopista. Además como Pisa no es demasiado grande es sencillo entrar en ella con el coche y aparcar en el centro.

Nosotros optamos por dejarlo de la zona comercial para desplazarnos andando hasta el conjunto artístico de su Torre. De este modo nos hacemos también una idea de cómo es la ciudad. Realmente Pisa se ciñe a ese conjunto y una vez se ha visto la Torre, el Baptisterio y el Duomo poco más hay que ver. No obstante, como vamos con tiempo suficiente nos lo tomamos con tranquilidad y al regresar al coche aún hacemos una parada para callejear por esa zona en un agradable ambiente universitario ante el inicio del curso.

Tras un café emprendemos de nuevo la marcha en dirección a Lucca. Esta vez pasamos de la autopista y hacemos el camino por una nacional para disfrutar más de cerca del paisaje de la Toscana.

Ver Lucca lleva su tiempo, al menos un día entero y es una de las visitas más recomendables de este viaje. Como no disponemos de tanto tiempo nos conformamos con visitar sus principales puntos de interés. Afortunadamente no es demasiado complicado orientarse gracias a las murallas que la rodean así que nos facilita la labor.

Mediatizados por el lugar en donde hemos dejado el coche iniciamos el recorrido en Via Calderia para acercarnos a una de las principales calles de Lucca, Via Vittorio Venneto, al principio de la cual se encuentra la casa que habitó Puccini. Al final de esta calle, ya en la Piazza Napoleone, está el Palazzo Ducale, antiguo hogar de los gobernadores de la ciudad.

Proseguimos por la Piazza del Giglio y Via del Duomo para llegar hasta la Piazza San Martino donde se encentra la catedral del siglo XI con su fachada de mármol enfrente del Museo dell´Opera della Cattedrale. Tomamos posteriormente dirección hacía Via San Anastasio donde nos encontramos con uno de los símbolos de Lucca: la Torre dei Guinigi.

Via San Anastasio se une con Via Sant Andrea y desde esta se accede a Via Fillungo, que junto con la adyacente Vía Roma, forma la zona de tiendas más importantes de la localidad. Finalizamos la visita en Piazza San Michele que alberga varios de los palacios renacentistas construidos en la ciudad.

Con el dia prácticamente agotado ya solo nos queda volver a montarnos en el coche para dirigirnos a nuestro final de etapa en Florencia, en dónde este día solo nos dará tiempo a dar una vuelta por las inmediaciones del hotel después de cenar.

Recomendación: Una idea para visitar Lucca es alquilar una bicicleta y recorrer sus murallas, lo que permite una mejor perspectiva de esta ciudad.

posted by Dirty-F, 11:48:00 AM

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