St. Tropez - Portofino
10.13.2006
Salimos temprano de Sainte Maxime y en lugar de atrevernos a coger la carretera a St. Raphael, ya que no sabemos donde estará la próxima incorporación a la autopista, tomamos la primera entrada por donde accedimos el día anterior. Posteriormente nos damos cuenta que hemos hecho lo correcto ya que la primera opción nos obligaría a hacer todo el recorrido hasta Niza por la costa.
Llegamos así a Mónaco. La primera pregunta que nos hacemos es a quién se le pudo ocurrir la idea de hacer una ciudad en un sitio tan inaccesible. Nada más entrar, a nuestra izquierda aparece un concesionario de Aston Martin, lo que nos da una idea del nivel que nos vamos a encontrar.
Antes de aparcar, es recomendable hacer un circuito en coche por toda la ciudad, a ser posible recorriendo las calles que formar el Gran Premio de Fórmula 1. Destaca la curva de Loews después de pasar cerca del Casino, el tunel que desemboca en el puerto deportivo y la famosa curva de la Rascasse al final del puerto y después de la recta de llegada.
De este modo, sin bajar del coche, se puede aprovechar para acercarse hasta el barrio de Montecarlo y ver así como son los edificios de la ciudad o la playa, ya que esta zona tampoco tiene mucho más interés.
Una vez se ha tomado una primera impresión de Mónaco desde el coche y uno ya se hace una idea de lo más interesante se puede dejar el coche en uno de los aparcamientos y proseguir con la visita a pie. El de Ste. Devote, por ejemplo, está muy bien situado al principio del puerto deportivo.
Partiendo desde Ste. Devote, el recorrido más lógico es pasear por el puerto deportivo en dirección a la Avenue de la Quarantaine. Desde allí subir por las antiguas murallas y llegar hasta el Palacio de los Grimaldi a través de las estrechas comerciales, la mayoría peatonales. Este es el primer núcleo de interés y desde lo alto se obtienen unas buenas vistas de la zona.
Desde el Palacio se baja por la escalinata que lleva otra vez al puerto. Desde allí y por las calles traseras se visita el Mercado y se llega hasta el Casino y el impresionante Hotel Hermitage. Este segundo punto de interés aglutina la zona más lujosa con una proliferación enorme de tiendas de lujo y hoteles de cinco estrellas. Además el entorno cuidado le confieren un aspecto muy agradable. Desde el Casino, una vez hemos completado todo el recorrido, volvemos a bajar al puerto por el otro lado dominado por la fachada trasera del Hermitage para recoger el coche.
De allí, antes de entrar en Italia, paramos en Menton. Para ello tomamos la carretera que sale de Mónaco y subiendo a Ezé seguimos las indicaciones. Es un recorrido recomendable tanto por las vistas como por la posibilidad de conocer los pueblos más pequeños de la Costa Azul como Roquebrune.
La visita a Menton es breve con el propósito de parar para comer. Desde Mónaco se entra por una zona de edificios recientes y siguiendo la linea de la costa se llega a la ciudad vieja. Es recomendable olvidarse del coche cerca del casco viejo, para aprovechar la proximidad, y hacer todo el recorrido a pie. En superficie es bastante dificil aparcar por la proximidad de la playa pero cerca del Ayuntamiento hay un parking subterraneo de un centro comercial donde suele ser fácil encontrar plaza.
Menton cuenta con una playa urbana que de haberlo sabido hubiesemos utilizado. De hecho, al final del día llegamos demasiado tarde para visitar Portofino y Chiavari, localidad donde tenemos el hotel, no tan interesante para bajar a la playa.
La zona más interesante de Menton es la que rodea a la iglesia de St. Michel y por otro lado, más comercial, la zona peatonal próxima al Hotel D´Ville. Una vez visitamos estos puntos y comemos proseguimos viaje, esta vez ya por autopista, cruzando enseguida la frontera para entrar en Italia.
El tramo que va de Mónaco a Génova es sin duda el tramo más desagradable de todo el viaje, incluso hasta llegar a La Spezia; así que hay que tomarselo con calma y prudencia porque las curvas son de vértigo y casi se pasa más tiempo dentro de los tuneles que a cielo abierto. Génova merece mención aparte porque cruzarla es una odisea, tanto por el tráfico como por la innumerable cantidad de viaductos, túneles y tramos peligrosos. Basta decir que el dejar la autopista y tomar la nacional que nos lleva a Chiavari es un alivio. En la salida nos dirigimos desde Rapallo a la costa.
Enseguida se divisa el mar en Santa Margherita, ya en la Riviera Italiana. Como es un poco tarde decidimos hacer una pequeña excursión en coche para tomar un primer contacto con la zona. Santa Margherita es una localidad turistica muy agradable. No tiene el standing de Portofino pero es tranquila y muy bonita. Todo el pueblo está perfectamente ajardinado y los edificios perfectamente conservados.
El recorrido desde allí a Portofino se hace bordeando la costa, rodeada de playas ubicadas en calas bajo mansiones y hoteles impresionantes. Posiblemente el paisaje más bonito y espectacular de todo el viaje.
En sentido contrario, hacia Chiavari desde Santa Margherita, la carretera parece sacada de cualquier película neorrealista italiana; vamos cruzando pueblos por tramos estrechos y sinuosos más apropiados para recorrer en vespa que en coche.
Finalmente llegamos a Chiavari, que es un pueblo de un turismo más popular, afeado por el desarrollismo donde los antiguos palacios renacentistas o las casonas de época se han degradado quitando cualquier interés a la localidad. Eso si, el alojamiento no es prohibitivo como en Portofino así que hemos optado por el Hotel Torino (Corso Colombo, 151 - 16043 Chiavari), para más información en www.hotel-torino.net.
Recomendación:
Es conveniente dejar Portofino para visitar por la mañana (las vistas son mucho más bonitas con esa luz) y aprovechar el recorrido para detenerse en Ezé, Roquebrune y Menton con más detenimiento. Si se quiere disfrutar de la playa la de Menton es una buena opción. En cuanto al alojamiento, sin ninguna duda es recomendable buscar en Santa Margherita, pero hay que hacerlo con mucha antelación porque no es barato y es dificil encontrar ofertas al estar prácticamente al lado de Portofino donde es prohibitivo.






